I Fumando con el café Otro domingo de mañana Me veo actuando En el mejor de los guiones Que habré podido escribir Una obra de arte como siempre quise Miles de puestas vespertinas Menguando y alimentando Los fantasmas aquellos que nos asustan y nos dan curiosidad Y entre ceniceros llenos y botellas vacías El afán se volvió de repente obsesión Canas, alopecia y letargo de la edad Finalmente Te encontré O quizá nos cruzamos nada más Irrumpí en tus aguas Y desviamos juntos el canal II Arpas canarias, Violines que armónicos Le dan fondo a tan bella forma Y las lagunas de mi tierra Toman todo el significado Rociame con tu pureza vestal Que lo de Virgen María está en el alma Pues los que sabemos de camas, Nunca lo pediríamos de otra manera
Sentado en el banco Soñás Recordás sus piernas primorosas Colmadas de antojos ajenos Desprovistas de mácula alguna Sus manos salpicadas de tanta doncellez Acariciaban rostros enfermos en afanes deísticos Y se entregaban al Pudor sacramentado Mal predicado De algunos cuantos II Al tercer cigarrillo empezás a sentir El perfume de sus cabellos en primavera Fragancias de manzanilla Venenos de azalea Piel lardosa Que llamaba a desvirtuar A tan pudibunda Nereida Y sentís en tu boca Su aliento estuoso Quemando tus labios Y excusando cualquier tentación
Nefertiti ha vuelto A caminar en mis pasos. A besar en mi boca Belleza que conozco de antes Identifico. Las pasiones de nuestros encuentros Algo tienen que contar La conozco de antes Reminiscencias del cuerpo. Y de la carne Robe tu templo en algún ayer, yo se Oráculo que ahora siento en tus pechos Zorro en la madriguera Así te quiero. Desnuda y cazada.
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