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Equinoccio final

Los sueños, las fantasías de adolescencia ansiosa Convergen cuando descanso en tus pechos Porciones de divinidad celestial con un agregado luciferiano Que aojan mis razones más cartesianas E inundan de eclosiones rosadas a mi vacío local Vos encarnás todo eso que me hace bien En unas piernas sebosas y regordetas Propias de la estatura baja Que se coronan en una mayestática congruencia De pantalones de cuero y faldas aterciopeladas Obcecando hasta en las más bajas temperaturas del meridiano A cualquier espectador accidental de tu babilónica puesta en escena Te aprendí, nena de ojos de miel negra A querer así Te comencé a extrañar de manera involuntaria Tal como los latidos del corazón Sobre los cuales no ejercemos Autoridad alguna Un fatídico día del nivoso Me atosigaron los celos Consagrando tu embrujo escandinavo En tan abstruso varón Quién hubiera imaginado, nena Que vos te reís de la complejidad Y con un par de mates y atardeceres ex...

Hora del té

Crepúsculo vespertino esbozado de beldad  Colorea con sus acuarelas el vuelo de las gaviotas  Que en simpleza aerodinámica  Bajan a beber agua del estanque y posan su majestuosidad  Para el deleite de los concurrentes  Que deambulando errantes por esta vida dantesca  Coinciden en Babel y se entienden  Se respetan y hasta se llegan a amar Tartamudeando mil lenguas  Y besando mil bocas  Fumando amaneceres con brassières decorando el suelo Sorbiendo ese café acibarado  Contemplando las bragas de encaje  y satén  Que mantienen  juiciosos a esos muslos de cartón 

El camino

Y así es como a veces gusto de substraerme de la realidad del calendario Cierro los ojos y vivo mi daguerrotipo vital Corro con ansias hacia ese ideal Endurenciendo mis puños Cristalizando el semblante  Aparentando mis labios, y de la rabia nerviosa  Una sonrisa obsesiva se destella de medio costado Flaqueado por las memorias de infancia feliz Y esa enamorada que ya va por el tercero Se me ha acusado de ser poco realista Yo, prefiero decir que estoy vivo.

Epistemología de pubertad

Va el lampiño Creciendo de a poco esa barba en retardo Y así progresivamente Enfocando sus atisbos en Pieles descubiertas en lugar de videojuegos No evita distraerse Con un par de gambas de satén, propias de la edad Pechos orondos que con insolente precocidad Logran substraer al pastor de su rebaño Renegaría a su padre Con tal de conseguir tu atención

De escarabajos rosa

Luces de navidad que encandilan el paso De los transeúntes inconscientes Eclipsan las lágrimas del linyera Que recostado se lamenta La crudeza de la Capital Se despierta la bella bermeja en su rancho colonial Observa los pastizales besados por el rocío Y juega con el escarabajo color rosa que se posa donde no debe Ignorando con tanta ternura El asedio de la urbanidad

Égida epitelial

Escribí nuestros nombres liados Sobre la capa húmeda de un cristal Y al ver que se borraba con los minutos Los volvía a grabar Ahí es donde noté Que la vida misma va borrando De puro caprichosa Lo que el amor con tanto esmero Logró estampar Y la égida no es cambiar de lápiz Ni mudarse de lugar Sino escribir una y otra vez lo mismo Hasta que la vida Se te canse de borrar

Sin pasaportes

Creía que la Postdam ya nos había enseñado Sobre odios injustificados Y ver cómo las mismas pesadillas  Van lentamente resucitando  En donde otrora se tomó la misma Bastilla Deja a Voltaire en su tumba pensando En el precio de la libertad Lo barato que es comprar una bala Y lo desigual de la fraternidad  La rosa de Borges se marchita altiva  Así como la del principito Cortázar ya no busca a la Maga  Hemingway se marchó de la fiesta pidiendo auxilio  A todos los artistas que se escudaron en su exilio  Y que París cobijó sin pedir pasaportes