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Dejá que yo te cuente

Dejá que yo te cuente Lo que significa Deambular errante por tu vientre Darte mil besos en los recónditos prohibidos Y esperar que alguna Valquiria me llame A disputarte piel a piel  Mirar de soslayo tus caderas al andar Y respirar Tu cuello Conciliábulo inesperado Que late en el corazón y lentamente Se saca las ropas Acá a nadie importa el protocolo Cada pero tiene su embargo Y en una ráfaga de imprevistos Descargamos nuestras pocas esperanzas sobre los labios Llenos de rabia, disparando espumarajos de pasión Le dimos una lección a aquellos que les gusta hablar sin sentir Y sentados en el balaustre comiéndonos las comisuras Dejamos con gusto, a la vida pasarnos por encima

¿Quién?

Masa accidental de reclutas suturados por la tirria vecinal Inmanente era su bravura y la quintaescencia de su tereré Pelearon hasta morir vencidos Haciendo guerra limpia contra la inmundicia americana Que desvergonzados Firmaron un pacto con los highlanders Abrazaron al tío Sam, Y ni siquiera el Vaticano se metió Recorre por las venas esa combustión De su mate hirviendo que sale de la bombilla tallada Con manos callosas e ignoradas Ceba el brebaje ardiente y lo pasa a su amor Lo mira a la cara y se olvidan del mundo De Dios y del Mar Que con un brasero y su cintura espectacular ¿Quién necesita más?

A bocajarro

Día a día Más petimetra La inseguridad me asesta Al hablar con él Cada lisonja que me tira, con esa media sonrisa de coté Me transporta a los años 20 y a las películas y ya no sé... Me toma de la cintura al hablar, y sopla el humo que fuma Y en ese tufo de arrogancia Me ponés feliz Vivo enajenada Extasiada. Por culpa de tus besos fortuitos Los que por tanto aguardar, secaron mis labios Y marchité adrede mis contornos Esperándote a vos, que con el hálito de cerveza importada y goma de mascar Me calles las manías como sabés Dando a esta loca besos a bocajarro Y estremecimientos a flor de piel Soy cuerda durante esos ratos Y después, viene el más bonito desdén

Artilugias empedernidas

En la parca noche, mientras mendigo algún beso forzado Y en su rostro, muecas de apatía atosigada Fuerzo delicadamente su boca hacia la mía, Y ensortijando sus cabellos, me doy cuenta Que no va más. El eclipse de su mirada me relata las buenas nuevas Ese rimmel es para alguien más Ese rouge oscuro, afanoso de impresionar No llegó a parar en esos labios carnosos, para conmover a este viejo conocido La abulia media sonrisa, me cuenta de sus mentiras Me doy a la fuga de esas perogrulladas sigilosas Y me convierto en ese apostador Que no suelta el juego por miedo a los inciertos del azar Ardides enamorados para no amustiar a mi Rosa Que eclosiona en cada arboleada, sin permiso Y sin pudor.

Epicúrea

Deambula por los surcos de su vientre primoroso Albura sibarita que exige contento y suplicio Máscaras venecianas, bálsamos fenicios y aromas cretenses Que tienta a la incursión, que llama al abrupto Besuquea su abdomen, a lo largo y a lo ancho Azuzando alguna ofensiva femenil Ella, condecorada con los más finos regocijos Se coloca el antifaz Y se deja vivir

Contenido y continente

Bailoteo rezumado de feromonas Que buscan cabida en tu rostro cenceño Saboreando a tu cuerpo lampiño Con sólo contemplarlo animoso Estiro a mi ego abúlico Y lo obligo a accionar Castañeteo inevitable del alma en reposo Que agoniza por gritar

El secreto de sus ojos

Mirada que asesta deseos sagitales Me hundo en ese garzo sahumado Y camino de soslayo hacia tu umbral ornado De cuantiosos pebetes y fragantes oropeles Peccata minuta frente a tus blancas pieles A las cuales me rindo encenagado Pero el sosiego de tu temple enjuto me cercena el tango Que anheloso Moría por dirigir